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¿Mi perrito es clasista?

Adoptar tambien es resistir

Nunca te has puesto a pensar: ¿Por qué siempre escucho que es mejor adoptar? En cada esquina de nuestras colonias vemos a perritos, que si bien no estan en las mejores condiciones están dispuestos a amar sin siquiera intentarlo. Estos compañeritos abandonados por un sistema que también abandona a los pobres, a los marginados, a los que no sirven a la lógica del consumo.

Los perros sin hogar son víctimas de un modelo que cosifica y mercantiliza, victimas de el negocio de la cría de razas “puras” no es más que una extensión de la explotación capitalista: hembras usadas como máquinas reproductoras, camadas tratadas como productos de lujo, vendidos en tiendas que ignoran el sufrimiento animal y la sobrepoblación.

Adoptar se convierte en un acto de cambio y es decirle NO a un sistema que convierte a los seres vivos en mercancía. Y es también construir comunidad: cuando adoptamos, cuando organizamos jornadas de esterilización populares, cuando compartimos comida con el callejerito del barrio, estamos tejiendo redes solidarias fuera del mercado.

“Mientras unos gastan miles en un perro de “lujo”, nosotros compartimos lo poco que tenemos con un ser que también cosificado”, dice Lupita Rojas, vecina de Iztapalapa y defensora animal. “Adoptar es revolucionario, porque rompe con la idea de que sólo lo caro vale”. Comités vecinales, colectivas de rescate, estudiantes y trabajadoras se unen para cuidar, esterilizar, alimentar. No hay ganancias, pero sí dignidad, no hay lujo, pero sí amor. Y sobre todo hay conciencia: la lucha por los derechos de los animales no está separada de la lucha por una sociedad justa y solidaria. Y como sabemos que tu no eres tan cruel como para explotar a animalitos, deja tu huellita compartiéndonos una foto y/o historia de como llego a tu vida tu mejor amistad de cuatro patas (o de dos)

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