¡Quédate en casa! Un privilegio de pocos

La Comisión de Comunicación de la comunidad de Cisnes inicio transmisión de sus programas el día 2 de abril abarcando el tema del COVID19 y como está afectando en la economía de nuestros compañeros y compañeras de la comunidad, así como de comercios aledaños, todo esto con la intención de hacer un análisis del famoso “quédate en casa” y de la factibilidad de hacerlo.

Las compañeras Nayeli y Marlen acompañadas de otras compañeras de la comisión que estuvieron de oyentes, trasmitieron a lo largo de una hora el tema del COVID19 y sus consecuencias, tema que como organización tenemos de consigna dar seguimiento e informar lo que va pasando tratando de buscar fuentes confiables para tal efecto.

En el programa -además de las intervenciones y cortes musicales- las compañeras incorporaron varias entrevistas hechas a compañeros y compañeras empleados, comerciantes y trabajadores informales que habitan nuestra organización, así como comerciantes independientes. Las entrevistas dejaron al descubierto como el miedo se apodera de las personas y propician compras de pánico principalmente en las principales cadenas comerciales (Walmart, Soriana, Aurrera, Chedraui, etc.) comercios principalmente de dueños o con capital extranjero que terminan por llevarse la economía de nuestra gente. Esto golpea principalmente a los micro-comercios que les afecta en el aumento en los costos de las mercancías –y como es lógico- subir los precios de venta a los consumidores. Por otra parte lo que también reflejaron, más que el miedo a la enfermedad, el reto es mantener a flote su negocio -en el caso de los micro-negocios-.

En el caso de los empleados o trabajadores informales -sin mencionar a los desempleados- es otra situación bastante más compleja. El famoso “quédate en casa” que promueve el gobierno federal y que secundan  las personas que se pueden dar el lujo de resguardarse es decir que mantienen un nivel socioeconómico alto, resulta realmente difícil hacerlo, principalmente para personas con un ingreso bajo y que normalmente viven al día, aunado a esto, la falta de garantías laborales de las empresas que “sin más ni más” los mandan a casa con medio sueldo –en el mejor de los casos- o en el peor sin goce de sueldo o hasta los despiden incrementando con ello el desempleo que de por si padecemos en nuestro país.

Para los desempleados o trabajadores informales ya sean tianguistas, transportistas, vendedores ambulantes, trabajadoras domésticas, etc., la cuarentena complica aún más su situación ya de por sí difícil y lejos de poder mantenerse en su casa -en el caso de que tengan o que puedan mantener la renta de su vivienda- las circunstancias los obligan a buscar “la papa” pese a los riegos que esto conlleva.

Cual sea el caso, algunos pudieron resguardarse una o dos semanas pero como se ha venido dando la cuarentena y la implementación de nuevas y más estrictas medidas, cada día que pasa se vuelve imposible mantenerse en casa y seguramente a cada día que pase veremos a más personas buscando el sustento de sus familias a expensas de una posible infección que padecer hambre.

Pero bueno, esto solo es el inicio de un largo camino para seguir adelante y que mejor que caminar organizadamente porque individual se complicará aún más.

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