Una coincidencia… ¡Muy bien planificada!

Plática con integrantes del Congreso de los Pueblos de Colombia sobre su proceso de paz

 

Por Comunicación Tláhuac / 09 marzo 2018 / Acciones

 

Tláhuac CDMX, 09 de marzo de 2018. Gran coincidencia entre los procesos de inseguridad y violencia que ha sufrido por más de 50 años el pueblo de Colombia y México -por lo menos en los dos últimos dos sexenios- causó al Concejo General de Representantes (CGR) de Tláhuac, Iztacalco e Iztapalapa, la plática que compartieron Edgar Mújica y Sergio Bustamante, voceros del Congreso de los Pueblos en Colombia, el día jueves 8 de marzo en el espacio de Cultura del asentamiento de Acapatzingo.

 

Un par de compañeras representantes del Congreso de los Pueblos durante una visita que hicieron a la comunidad de Acapatzingo escasamente una semana atrás y que asistieron para compartir brevemente su proceso además de conocer el nuestro, plantearon una segunda reunión para platicar más a detalle sobre el proceso de paz que se lleva actualmente en Colombia.

 

El compañero Edgar, vocero del Congreso de los Pueblos, compartió -a grandes rasgos-  que el Congreso de los Pueblos es una organización político-social que aglutina diversos sectores de la sociedad con el objetivo de construir poder popular así como el proceso que por más de 50 años ha atravesado su país y que a su paso ha dejado incontables asesinatos y violencia desmedida sin dejar de lado esta nueva etapa en que se hace ver un “proceso de paz” pero que sólo ha servido para desarticular los movimientos sociales asesinando a sus líderes.

 

Entre las fuerzas de resistencia armadas, los paramilitares, el narcotráfico y el gobierno corrupto han dejado fastidiado al pueblo colombiano que ha dicho ¡Basta! Y en un intento por solucionar la violencia e inseguridad que por décadas ha golpeado al país, se han hecho mesas para tratar de resolver los conflictos armados. Esto sin embargo y pese a la buena voluntad de la resistencia, el gobierno ha acordado “cumplir” con las demandas y peticiones de sus adversarios con la condición de que se depongan las armas.

 

Para el gobierno “la paz” es bajar las armas y sujetarse a sus disposiciones, sin embargo la paz que plantean los grupos en resistencia tiene que ver con garantizar las condiciones sociales en todo sentido (laboral, salud, derecho, justicia, etc.) y sólo así se podría hablar de abandonar las armas.

 

Ante este proceso de paz, el gobierno y los medios de comunicación quieren hacer creer a sus ciudadanos y al mundo entero que van por buen camino, sin embargo la realidad que no se muestra es la alarmante cifra de líderes de movimientos sociales que han sido asesinados y que para el Estado representan muertes ajenas a causas políticas. Estas cifras superan los 3000 asesinatos en los últimos dos años y más de 200 en lo que va de este año.

 

En la cuestión de cómo ha sido su proceso durante más de 50 años, es aquí donde pudimos observar una gran coincidencia que no es más que una estrategia que ha venido planificando el gobierno mexicano para desarticular los movimientos sociales, permitir que se exploten los pocos recursos naturales que aún nos quedan y garantizar que sus leyes sean respetadas.

 

Algunas acciones que nos presentaron los compañeros colombianos y que vemos gran similitud con lo que atraviesa nuestro país podemos iniciar con el incremento y la guerra contra el narcotráfico como sucedió en México durante el sexenio de Vicente Fox y que se agudizó en el de Felipe Calderón que sólo sirvió para disparar alarmantemente la violencia y la inseguridad sembrando el terror directamente en zonas marginales del país; mientras esto pasaba, los sindicatos más fuertes comenzaban a ser desarticulados.

 

En contraparte comienzan a surgir resistencias armadas en varios estados del país para proteger su territorio del narcotráfico y de las empresas extractivistas poniendo en jaque al gobierno con lo que responde con acciones de “Seguridad Ciudadana” en Colombia, utilizando a sus fuerzas armadas para atacar -NO al narcotráfico, sino- a las organizaciones y movimientos sociales.

 

Así podemos establecer una comparativa con la actual “Ley de seguridad interior” e imaginarnos cuáles serán sus siguientes pasos a seguir para intentar callar la voz de los que nos resistimos criminalizando - como siempre- la protesta social, presagiando así, un futuro muy difícil para tod@s l@s mexican@s.

 

Si esto no fuera claro podemos darnos cuenta de la relación bilateral de cooperación entre ambos países que -según nos dicen los medios- la relación va orientada a otras acciones pero nosotr@s podemos ver cómo van dirigidas a seguir manteniendo el control del pueblo.

 

 

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